ALTARES DE
PENUMBRAS
Marel Sosa
x Alberto Peyrano
Acaricia mi cuerpo sentimiento de vida,
derramada en neblinas desde nuestras pupilas,
torrente cálido invalidando mis sentidos,
frenesí subyugado reptando entre los
brazos,
suspensión temporal de mis funciones corporales
cálido nirvana arañando el orgasmo del verano
para llevarme al colmado éxtasis
por caminos de azules calas que llevan hacia el Sol.
Estado de intenso placer derogando mi alma,
espiral que transita desde tu ojo a mi madrépora
agobiada por tu imagen, ésa...
la mítica catedral del dios pagano de mi sangre
que ha fundido mi inmortalidad para siempre
en altares de penumbras prohibidas
aun sin proponérmelo.
Rasgo mi intimidad con ira, alejando recuerdos,
atenuando el adiós de las doradas ansias en la hierba
porque tientan la pasión existente,
la suave cavidad de un beso y la caricia de pestañas
insomnes...
la palpan, la acarician, la disfrutan,
desgarran mis encajes, mis
harapos.
Penetra el ente que me agobia finalmente
para erguirse sobre mí callado y dueño.
Me resisto pero cediendo... exhalo placer,
tribal, pagano, antiguo... noche de gemidos... ancestral...
suspiros, quejas, olores que me desintegran,
se multiplica el rito en cada lágrima que aúlla
quito forma y figura de tu cuerpo sólido
soy la hierba tierna que instala tu reposo.
Lo convierto etéreo, para fusionarme a ti.
Mi etérea fe fusiono para convertirme en ti.