PROMESSA DE AMAR
Alberto Peyrano x Marel Sosa


Me sació la sed tu cálida mirada
en el amanecer de campanas al viento
cuando la aurora nos acariciaba toda
con su aérea caricia de rocío.

Me provocó mundanamente tu franca sonrisa
como velo desprendido del alba tímida
cuando se asoman los primeros rayos de luz.


Los colores penetraron en tus ojos
y el cielo todo se derramó en un beso
que me diste al entregarme el alma
cuando el gallo cantaba en la alborada.

Beso elevado a la bóveda celeste para perpetuarse
en alas de una gaviota en vuelo sosegado
singlando ciega en las arras del amor.


Te acaricié las manos vacías ya de ausencias
y quise pedirte un poco de tu vida
compartida a mi lado, en tardes sin rutina
esperando el cantar de los geranios.

Y en esa caricia perdí toda mi entereza,
como vuelca el oleaje hacia la orilla sin agoto
ungiendo mi alma con óleo sagrado para ti.


Tu sonrisa en mi cuello y tu cabello bruno
cosquilleando mi oído cual campanita tierna
se aunó con mi risa en regocijo
y compartimos con las aguas del arroyo
la mutua unción de dicha y de promesa.

Respirando el néctar placentero del deseo,
con ello pactamos la comunión de los cuerpos,
sellando así la promesa que nos hicimos.
¡Húmedos de pasión en las aguas del tiempo...!